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Diosas Creativas Edición |
Edición EDITORIAL Edición Ámbar Ciertas experiencias en la vida se nos presentan cuando necesitamos de ellas, aún sin saberlo. Los que vivimos en grandes ciudades perdemos el contacto con la esencia misma de nuestro ser y también con el otro. Todos nuestros sentidos están en “piloto automático”. No vemos al otro, ni nos miramos nosotros mismos; no sentimos el aroma de las flores, de las frutas o la exquisitez de una comida hecha con amor; no tocamos al otro, ¿para qué?, si tenemos Internet y “estamos en contacto”… No escuchamos el canto de los pájaros, ni al viento, ni el crujir de las hojas bajo los pies en otoño, perdimos el maravilloso contacto con la naturaleza y con nuestra esencia. La comida es “rápida” y, mirando la pantalla de la computadora, no la degustamos… No tenemos tiempo. Tuve la oportunidad de ir, por invitación de mi amiga Patricia Knopf, a la presentación de su libro Cuento con Alas en versión parlante y Braille en el Teatro Argentino para Ciegos: la experiencia es única y enriquecedora. Entrar en un mundo totalmente a oscuras posibilita un encuentro con uno mismo muy intenso. Comenzamos a ver lo que NO VEMOS, como cuando, teniendo nuestros sentidos a pleno, no miramos, no olemos, no tocamos, no oímos, no degustamos. Por una hora y media nos metimos en la piel de quienes viven en un mundo a oscuras. Que grandeza salir a la calle y caminar hasta el trabajo o tomar un colectivo, teniendo tantos obstáculos en cada cuadra, en cada entrada de edificio, en cada colectivo… No se quedan, siguen adelante, sueñan, progresan. Ese “silencio” de estímulos lumínicos que se produce hace surgir de cada interior una luz única, que es la luz de la superación personal. Es el famoso “¿Para qué quiero pies si tengo alas?” de Frida Kahlo -que figura en este libro-, que relata la historia de cada uno de los protagonistas de Mundo Alas, una invitación al Arte en sus más variadas expresiones, a la emoción y al “todo se puede” hecho realidad. En la tarjeta del teatro leemos “¿ Qué ves cuando NO ves?” y también vale hacerse la pregunta inversa, ¿Qué no estamos viendo, cuando vemos?
Graciela Martínez, Editora
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