Las manos
y su cuidado
Desde la Biología, las manos son fieles ejecutoras
de las órdenes del cerebro. Son el medio y canal de expresión,
pues sus movimientos expresan palabras que no se dicen.
Su imagen y cuidado las convierte en atractivas o pierden su aspecto delicado,
y denotan el inexorable paso del tiempo.
Su piel es frágil, con una capa córnea mal organizada, siendo
una de las estructuras más agredidas por los agentes exógenos
(frío, viento, sol).
Preventivamente, siempre se pide el cuidado del rostro y se olvida que el
envejecimiento toca de cerca -también- a este complejo órgano
de comunicación no verbal.
La acción de los jabones o sustancias alcalinas, más el sol
y su contacto permanente, ocupan un lugar destacado dentro de los agresores
que dañan a la piel de las manos. Por ello, su atención y
cuidado por profesionales de la estética ayudan a prevenir, atenuar
y combatir distintas alteraciones que aparecen en la plenitud de la vida.
La primera fase de tratamiento comienza con la protección que se les puede brindar con filtros solares o pantallas elevadas (dependerá del fototipo y estado de la piel), que se aplican en forma uniforme cada dos horas.
Recordar la importancia de esta protección, aun en días nublados o, incluso, cuando conducimos (parte de la radiación traspasa el vidrio), son principios básicos que hacen a su cuidado.
La segunda fase de tratamiento consiste en exfoliaciones suaves que puedan estimular la renovación celular. Los barros con sus minerales arcillosos y su poder depurativo, los fangos y sus cualidades desintoxicantes, y los geles con micro partículas siliconadas son algunas alternativas para mejorar la calidad de la piel.

La tercera fase consiste en mejorar y sostener la hidratación, restaurando su barrera con sustancias específicas (ceramidas-germen de trigo, etc.).
Los antioxidantes, en especial las vitaminas E y C, que trabajan muy bien en sinergia, tendrán un lugar esencial ya que brindarán suavidad y reparación ante el daño silencioso que provocan los distintos agentes irritantes.
Si a ello le sumamos una buena oclusión y un protector ambiental,
las manos recobrarán
su brillo y lozanía, mejorando su espesor.
Los tratamientos permitirán que las manos se destaquen. Sin embargo,
a todo proyecto cosmetológico se le debe sumar el cuidado cotidiano:
una hidratación que se aplicará regularmente todas la mañanas
y al finalizar el día. Los principios activos de última generación
se absorben rápidamente y tienen la característica de tener
texturas livianas.
Ana María Sovran
Cosmetóloga Hospitalaria
Matr.prof. 1974
4793-4448
15-64545871